El pasado sábado 27 de febrero fue ordenada en Granada, España, al pastorado, Eva
Domínguez Sosa, todo un acontecimiento para la iglesia presbiteriana en México,
pues ella es graduada del Seminario Teológico Presbiteriano de la capital. Desde
Jerusalén, adonde se encuentra de visita en estos días, accedió a responder este
cuestionario.
Eva, sabemos que procedes de una región de México (Tabasco, sureste) con
fuerte presencia protestante (y presbiteriana en particular). ¿Qué consideras
que signifique para la iglesia del sureste mexicano tu ordenación al ministerio
pastoral, sobre todo si sucede en el extranjero?
Me parece que algunos que conocen mi trayectoria se congratulan conmigo me
lo han hecho saber pues lo consideran un logro, pero más que representar un
cambio estructural, este logro se reduce al nivel personal. Soy un caso singular
dicen, pues nuestra Constitución señala otra cosa: en todo caso soy una teóloga
liberal (y no presbiteriana). Ojalá me equivoque y diga algo más. La iglesia de
base, muchas mujeres sobre todo, desde hace varios años también me han animado
a seguir adelante.
Ahora creo -con sus pro y sus contras- que ha sido una
gracia de Dios venir de este contexto, pues me capacita en carisma para el
trabajo pastoral; pues mas allá de fundamentalismos, pietismos, etc. existe un
intento y espontaneidad de vivencia plena del evangelio, donde las bases de ese
compartir la Palabra esta en las relaciones interpersonales, ya sean colectivos
de jóvenes, mujeres, matrimonios, etcétera. Así como el sentido de compromiso y
entrega por el evangelio.
Hoy a mí también me gustaría saber qué piensan los
líderes tabasqueños al respecto; pues la Iglesia en general creo que no tendría
mayor problema de reconocimiento y aceptación de los llamados divinos.
Y en relación con las mujeres de la INPM que estudian y estudiarán teología
sin tener derecho aún a la ordenación,
¿crees que tu caso las estimulará para
no perder la fe en futuros cambios en ese sentido?
Supongo que sí; varias jóvenes mexicanas, me han externado su interés de
estudiar teología con el objetivo de servir en el pastorado, pero me han dicho:
si no hay reconocimiento y ordenación entonces lo seguiré pensando, o buscare
otra profesión.
Aunque el llamado ¯al que es ineludible no responder
afirmativamente¯ y la esperanza, más allá de las estructuras eclesiásticas,
vienen de Dios, sabiendo que Él hará; como ya lo estamos presenciando en los
recientes acuerdos de los presbiterios Juan Calvino y Estado de México al
respecto.
Sobre tu vocación al ministerio pastoral, ¿qué influencias puedes recordar
que te llevaron hacia ella?
En primera instancia fue mi padre (Anciano de Iglesia desde hace como 30
años) debido a su amor y vivencia del Evangelio. La Iglesia a la que asistí en
mi niñez y hasta la adolescencia, pues era mi segunda familia. Las
"meditaciones" que hice de cinco minutos en el grupo de adolescentes, dar clases
a los niños a los 12 años, tener una tía misionera. Y el amor a Dios y entrega
que experimenté y en la subjetividad desde niña.
Yo decidí servirle y me
atreví a hacerlo (como a los 12 años), a sabiendas de que era una decisión de
vida y un compromiso serio, a las vez que un privilegio; ignorando que por ser
mujer, encontraría resistencia y recelo por parte de los varones y de muchas
mujeres en la Iglesia.
Acerca de tu formación teológica, ¿qué etapas identificarías en el desarrollo
de tu mentalidad más abierta con respecto a ella?
Desde estudiante en la Escuela Bíblica Central para Misioneras, conocer la
vivencia de situaciones de injusticia por ser mujer, y ser misionera; es decir
la misma realidad de servicio eclesiástico, haber sido profesora de tiempo
completo en la Escuela Bíblica "Dorcas" de Tabasco, y ver que ni siquiera tenía
derecho a un salario digno, etcétera. Esto último no lo entendía, por qué la
Iglesia o los líderes te llevan o violentan cuando Dios dice que padeceremos,
pero que este padecimiento vendrá de los que no temen a Dios, no de los que se
supone están contigo a favor del Evangelio, a favor del Reino de Dios. ¿O es que
acaso estamos sirviendo en una Iglesia ¯la cúpula¯ corrompida y extasiada por la
ambición de poder en todos los sentidos, sin importarle realmente la causa de
Cristo?
Leer textos de teólogos latinoamericanos e identificarme con las
situaciones de injusticia y violencia en todos los ámbitos con los pobres y
violentados de nuestra América Latina; asistir a conferencias en el Seminario
Teológico Presbiteriano (STPM), en la Comunidad Teológica, asistir, por ejemplo,
a una reunion de la Asociación Latinoamericana de Instituciones de Educación
Teológica (ALIET), siendo estudiante ya del seminario y conocer a Irene Foulkes
y a mujeres católicas en militancia y con reconocimiento pleno a su labor. El
testimonio y vida de los pocos profesores del seminario concientizados y en
lucha a favor de una justicia de género. Colaborar con el Consejo
Latinoamericano de Iglesias (capítulo México) también.
¿Qué pensadoras o teólogas te han acompañado durante todos estos años?
Por mencionar algunas, quizá las más trascedentes son las poetas: Sor Juana
Inés de la Cruz y la chilena Gabriela Mistral por sus vidas y obras. Las
filósofas Simone de Beauvoir y su libro El segundo sexo, y Marcela Lagarde. Las
teólogas y biblistas Elsa Tamez, Irene Foulkes, Elisabeth Schüssler Fiorenza,
Letty Russell. La cantora Mercedes Sosa. Las más cercanas, Laura Taylor y Regina
Musselman. No simpatizo con el radicalismo feminista, sino como dijo en una
ocasión Rigoberta Menchú, "mi lucha es al lado, codo a codo con los varones", no
queremos sobrepasarlos. Yo añado, como otros/as ya lo han dicho: yo quiero
aportar lo que por siglos o milenios la humanidad se ha perdido, la riqueza de
la otra parte, las mujeres. Pues qué diferente se está tornando el mundo
¯incluida la Iglesia¯, con la participación de las mujeres.
Lo que percibo
por otra parte es que las mujeres ¯me incluyo¯ concienciadas y en proceso de ser
concientizadas por formas más plenas de vida, estamos como enganchadas o unidas
en un mismo barco, seamos del país y contexto social, económico y cultural que
vengamos; ahora mi experiencia desde este lado del mundo es ésa, las mujeres
hemos aguantado por siglos y seguimos resistiendo y gloria a Dios por aquellas
que se han hecho oír desde los distintos estrados a donde han llegado y no
gratuitamente, como Sor Juana Inés, Simone de Beauvoir o como Ofelia Ortega
(cubana), etcétera. Pero al mismo tiempo unas y otras nos ayudamos en el proceso
de levantarnos y estar en pie, y permitimos que las nuevas generaciones ya no
nazcan doblegadas o en situaciones de desventaja, en la medida de lo posible,
pues lo político y demás estructuras también condicionan nuestro mundo.
Hace
dos días he conocido la realidad de las mujeres palestinas ¯no israelíes¯,
cristianas y musulmanas, especialmente en Belén, y no difiere mucho de la
nuestra latinoamericana, sólo que en un contexto de guerra se hace aún más
violenta y desesperanzadora para un futuro más justo. La intervención de Noemí
Pagán (puertorriqueña) en este sitio, no sólo con las mujeres y familias
cristianas sino aun con las musulmanas, me incentiva y me llena de esperanza y
al mismo tiempo, me lleva a afirmar lo anterior. Dios está trabajando y su
espíritu en todo el mundo con su Iglesia, y a pesar de ella, a favor de la
plenitud del Ser humano, aunque también avanza y casi con ventaja lo negativo,
lo que aliena y desfigura lo verdadero y lo pleno.
¿Imaginaste cuándo y cómo llegaría este momento?
No imaginé cuándo ni cómo, aunque a menudo pedía justicia a Dios en este
sentido. Lo soñaba, sí, era una utopía para mí, ser pastora ordenada, pues de
alguna manera intuía que llegaría, pero no pensé que sería en España. Tenía la
esperanza de llegar a serlo desde mi país, ya que desde hace más de 15 años un
pastor estadunidense me propuso ir a su país a trabajar y entonces sería una
pastora ordenada, pero yo le dije que no, que yo quería lograrlo en la iglesia
presbiteriana mexicana. Tenía esperanza especialmente cuando junto con los
pastores Rubén Montelongo, Víctor Hernández e Israel (mi esposo), hicimos por lo
menos durante todo un año, estudios debates, mesas redondas, predicaciones,
etcétera, en el Presbiterio de la Ciudad de Mexico. Al igual que el Congreso que
se organizo en el STPM (1996), etcétera. Pero no sucedió así. Bueno, aquí se ha
visto la necesidad de ordenarme porque a nivel presbiterial hacen faltan
pastores y yo tengo formación y experiencia. Estoy contenta por ello, pero creo
que el sueño sigue estando en que este paso se dé adentro de nuestra iglesia
presbiteriana mexicana, pues así será un testimonio "hacia afuera", para la
gloria de Dios.
¿Qué significa para ti que haya tenido que suceder en la Iglesia Evangélica
Española la cual tendrá contigo tres pastores/as de origen mexicano?
Significa la afirmación de parte de Dios a un llamado que Él me hizo y si ha
sido en la Iglesia Evangélica Española se ha debido, en principio, a un llamado
para la asignación de una Iglesia a Israel, y lo mío se ha dado por apoyo a ese
trabajo (lo mismo que he hecho durante los últimos 13 años) y también por apoyar
a nivel presbiterial con otros ministerios y a otra iglesia. De todas maneras,
sí, en España existen mejores condiciones para vivir la igualdad de género, no
sólo a nivel eclesial ¯reformado y evangélico solamente, no católico¯ sino
también en lo social, laboral, familiar, etcétera; no considero azarosa mi
venida, sino que la fuerza del Espíritu dispuso y acomodó las piezas del
rompecabezas, de tal manera que yo ahora estoy viviendo y experimentando la
justicia del Reino de Dios. Personalmente pienso que en España y Europa ahora
mismo el ala protestante necesita del trabajo de nosotros como latinoamericanos
para aportar entusiasmo, carisma y experiencias de fe, para este mundo cada vez
más "secularizado" y desilusionado de la Iglesia como institución y por lo tanto
insensibilizado con respecto a Dios, pero no por ello menos necesitado de su
gracia.
¿Piensas que emigrarían más colegas tuyas con el propósito de ordenarse?
Tal vez sí, y no sólo por mí, sino también por la experiencia de Rosi, a ella
también le han dado oportunidad y reconocimiento en otro país, no en el nuestro.
Aunque por el paso de fe que han dado recientemente dos presbiterios en México,
como sabemos, me parece que ya no será necesario. Esperamos que sea pronto una
concreción no sólo para Amparo Lerín como puntera en este momento, sino para
muchas que están silenciadas y las que vendrán, me parece, con el camino ya
hecho, pero no por ello más fácil, pues lo difícil no es llegar sino mantenerse
en el servicio.
¿Qué opinas de que se haya pospuesto oficial e indefinidamente el debate
sobre la ordenación en la Iglesia Nacional Presbiteriana de México hace unos
años? ¿Será que las posturas tradicionales están dominadas por el miedo a que
las mujeres se "adueñen" de la iglesia?
Un retroceso en la vivencia de justicia del Reino y una vergüenza para mí por
tener que externar públicamente, desde otro país, que en México la iglesia
presbiteriana no ordena mujeres, ni siquiera para ministerios locales, los
cuales se perciben en función del poder, como si en el Reino de Dios también
tuviéramos estructuras y niveles jerárquicos, pues se perciben en rasgos de
menor a mayor los ministerios de representación democrática para el mejor
funcionamiento de las comunidades: menor nivel el diaconado, segundo el
ancianato, y tercero el pastoral. Dicho sea de paso, por eso algunos pastores se
creen semidioses para hacer y deshacer desde lo institucional y aun comunitario,
lo que más conviene a sus intereses, desde su óptica permeada más por una
cultura misógina y no por los valores y el Evangelio que Jesús el Nazareno nos
trajo y enseñó con palabra y acción. Con su praxis es que yo, por ejemplo, me he
fortalecido en todo estos años.
Por ahí circula una frase: "Si mi mujer ya
manda en casa, cómo voy a permitir que mande también en la Iglesia?". Puede ser
que haya un temor de invasión de territorio y de hecho lo hay; pues el espacio
eclesiástico (a nivel liderazgo) ha pertenecido por siglos a los varones
únicamente; pero esto no es así. Me parece que los varones tienen que empezar a
entender que la democracia que proclamamos como iglesia reformada se ha de
concretar en la praxis cotidiana, no sólo leerla o enseñarla desde los escritos
reformados. Nuestro sistema eclesiástico no es piramidal ¯por eso vino la
Reforma¯. Los llamados "espacios de poder", ya lo dijo Jesús, no son para
enseñorearse, para sumisión, sino una gran oportunidad de servicio. Él nos
recordó que no vino para ser servido sino para servir y para dar su vida por
nosotros.
Luego de tu ordenación en Granada, ¿seguirás colaborando con tu esposo Israel
en la misma iglesia o existen posibilidades de pastorear otra comunidad?
Sí, seguiré colaborando en la misma y su mision en Almunécar, por lo pronto,
pues ahora mismo soy responsable de varios ministerios como el de educación
cristiana (niños, profesión de fe, jóvenes-adolescentes) en Granada y Almunécar,
y además de la predicación de vez en cuando. Aunque no descarto ¯ni el
presbiterio¯ la posibilidad de desarrollar la tarea pastoral en otra iglesia, ya
que de hecho también colaboro esporádicamente con una en Cádiz (San Fernando), a
cuatro y media horas de Granada.
¿Qué piensan tus hijos, Milca e Isaí, y particularmente ella, acerca de que
lo sucedido el sábado pasado? ¿Has hablado con ellos al respecto?
Isaí y Milca están contentos, y creo que lo ven como un paso obvio, pues han
vivido conmigo experiencias por ser hijos de una mujer que sin tener
reconocimiento ha realizado tareas pastorales, e incluso ya les había comentado
que aquí me ordenarían porque en nuestra iglesia mexicana no reconocen a las
mujeres la vocación pastoral, cuestión que les causaba desconcierto. Isaí, a sus
ocho años, y aun antes, me cuestionaba: "Mamá, si tú estudiaste para pastora,
¿por qué no tienes una iglesia como mi papá y por qué no te pagan? ¿Por eso
estudias otra carrera en la universidad?". Milca viene creciendo con equidad
desde casa por la formación que les damos Israel y yo a ambos, y en ese sentido
nos alegramos de estar un poco o bastante distantes de patrones culturales que
puedan imponerse, incluso desde la familia extendida, y aunque acá también o
todavía hay machismo en todas las capas y estructurales sociales; en ese sentido
nos alegra que sea así como están creciendo.
Finalmente: eres la segunda mujer egresada del STPM en ser ordenada fuera de
México. (La primera fue Rosa Blanca González en EU.) ¿Qué mensaje le enviarías a
tus hermanas y colegas presbiterianas y de otras iglesias?
Recorrer un camino de fe, donde se transita y se sirve desde la periferia por
tanto tiempo no es fácil, pues por otro lado, el hecho de ser esposa de pastor
me condicionaba y me ponía ¯en los últimos 15 años¯, en la disyuntiva de servir
o no (por exigencia o por vocación), pero no podía negarme debido al disfrute
del servicio, y a la necesidad que siempre hay en todos lados de pastorear, por
eso siempre lo he hecho codo con codo al lado de Israel (dos por uno, sin
reconocimiento oficial, ni remuneración).
También les diría que la vocación
para el trabajo pastoral da sentido de lucha y servicio pese a todas las
desventajas. Dios, a pesar de todo, pues si Él nos ha llamado, es quien también
nos sostiene; no nos deja, y siempre nos dice que está ahí, dando con su gracia
todo lo necesario y animándonos. Nos pone en el camino hermanos y hermanas
concretos, cercanos, que nos apoyan o alientan, o personas que aun en la
distancia cronológica, como la Palabra o los libros nos ilustran y nos permiten
caminar en la certeza de estar cumpliendo la voluntad de Dios.
Muchos
saludos y abrazos sororales a todos y todas las que están en este evento
unidos/as en el Espíritu de Dios a favor de levantar la voz en favor de la
vivencia en justicia y equidad de género, como fue la proclamación de Jesus y su
ejemplo en la praxis. El mañana puede ser mejor y será mejor en Dios, en la
unidad y en la lucha genuina de su pueblo, pues Dios siempre nos escucha y
desata lo que nosotros/as desatamos aquí y ahora en la concreción de su
Reino.