¿En qué se ha convertido el Día del Escritor? En una fiesta donde ya nadie se conoce. Donde solo las autoridades del Instituto de Cultura, en todas sus acepciones: Escuelas de escritores, bibliotecas básicas, salas de lectura, alumnos por acá, alumnos por ahí, y autoridades que deben leer lo mismo que Peña Nieto, pero prontos a rendir pleitesía, a saludar de mano a la gobernadora.
Y no es cosa de que la gobernadora asista al desayuno o no. Que bueno que todas las personas en un cargo político tuvieran un momento para convivir con los escritores de una ciudad, de un estado. Pero dónde quedaron las lecturas, donde quedó la fraternidad, dónde quedó el trabajo, el reconocimiento a las horas que se invierten en trabajar por un texto. Dónde quedó la tertulia.
¿Qué se celebra entonces el 20 de diciembre, que haya escritores de un tipo, sentados en la mesa de la gobernadora, y escritores de medio pelo, acomódese donde pueda? ¿Ser tallerista o alumno de literatura es ser escritor?
Cuántos jóvenes se acercan a las escuelas y a los talleres y con el paso del tiempo dejan de hacerlo, abandonan la escritura, y lo que es peor, la lectura. Cuántos alumnos de las escuelas de literatura o de creación literaria: leen o solo asisten porque les sobra algo de tiempo ya como jubilados.
Al final seguirá siendo la lectura del Canek, la lectura del Faisán y del Venado, porque supongo que en todos estos años, no se ha podido establecer en la tradición literaria de Yucatán algún libro más, alguna lectura más, alguna obra.
Qué es entonces de los premios de la bienal, qué es entonces de la edición anual de tantos libros, por el Instituto de cultura, por el Ayuntamiento, por la Universidad Autónoma de Yucatán, qué es de la lectura: una cápsula en el Canal 13, una entrevista donde los que la hacen no conocen ni al autor ni su obra. Unos acervos que se regalan.
Yo quiero ver los libros de Miguel Segundo Hernández en las librerías del Distrito Federal, los libros del Instituto y del Ayuntamiento en la feria de Minería, en la feria de Jalisco, en las ferias independientes, en la feria de Oaxaca, en la feria del libro de Mexicali.
Dónde están los intercambios de acervos con otros estados, nuestros libros en Guanajuato y en las librerías de Mérida los libros del Instituto de Aguascalientes o de Jalisco.
Inviten a la gober para presumirle el logro de los escritores que no de las editoriales, que se parecen pero que NO, repito no son lo mismo. Tantos títulos publicados, en bodega, tantos títulos repartido a las salas de lectura, pero dónde las reseñas.
Presúmanle que el dinero que se invirtió del presupuesto ha servido para poner a escritores yucatecos en las mejores revistas de México, que las reseñas sobre los libros editados por el ICY están en todas las revistas del país, pero NO, eso no pasa, no ha pasado aún.
No. Todo queda en decir: hola que tal, cómo vas, qué estás leyendo, y todos hartándose de comida; comida que se paga con los impuestos de todos aquellos meridanos que ni saben que estas personas son escritores.
Porque ni los mismos reporteros lo saben, porque jamás nadie los lee, porque son muy pocos los libros de yucatecos que se leen.
La parte cultural de todo periódico en Mérida son pequeñas y escuetas, y pocas veces hablan sobre los libros de escritores yucatecos. Dos escuelas de escritores, una editorial en el gobierno de Yucatán, una editorial en el Ayuntamiento, una editorial en la Universidad, dos licenciaturas en literatura, y al final, un desayuno de escritores donde se reúnen desconocidos, y donde uno puede contar con los dedos de una mano, a los escritores que este año produjeron obra.
Pero bueno, ahí están todos reunidos, cada 20 de diciembre, adorando la figura de la gobernadora, saludando al presidente del Centro Yucateco de Escritores, al de la Red Literaria del Sureste, ambas figuras que solo sirven para crear enconados enfrentamientos, insulsos enfrentamientos de poder que nunca con un trasfondo literario, pero cuyos objetivos dejan de verse, no digan medirse, al no encontrar en Mérida, ni siquiera una revista de literatura desde hace dos años y medio, y ni un suplemento literario en los ya 4 periódicos de gran tiraje de Mérida.
Escritores de Yucatán, yo los saludo este 20 de diciembre en su día.