Acudo al origen de la representación
política que me honra y obliga, para dar debida cuenta de mi desempeño en el
Senado de la República.
La rendición de cuentas es parte vital de
todo diseño democrático: por un lado, se informa a la ciudadanía mandante del
cumplimiento de su mandato; por otro, se obliga al mandatario a observarlo y
comunicar su cabal desempeño, finalmente, permite a ambos reflexionar,
deliberar y determinar juntos los nuevos cauces a seguir.
En democracia, donde periódicamente se
renuevan mandatos, informar implica enjuiciar lo informado. Enjuiciar
desempeños, pero también futuras decisiones.
En política el capital más preciado es la
confianza, por eso Yo como tu Senador te quiero dar cuentas.
El trabajo en las Cámaras del H. Congreso
de la Unión es arduo, exigente y de extrema responsabilidad.
Poco aporta a su comprensión y valoración
el debate superficial y secuestrado por la miopía y mezquindad de lo electoral
mal entendido y peor orientado, que en lugar de hacerse cargo de la densidad de
los problemas, resalta la descalificación del adversario, caricaturiza la
realidad en héroes y villanos, privilegia el encono y cierra espacios al
acuerdo.
El trabajo legislativo demanda tiempo
completo, estudio permanente, convicción política, compromiso democrático y
verdadero amor a México.
El acuerdo más sencillo es producto de
innúmeros ejercicios colectivos. Lo fácil -y generalmente llamativo- es
reventar las negociaciones y volar los puentes. La habilidad para procesar los
disensos en acuerdos es una labor callada, humilde, paciente y tolerante. No vende
ocho columnas, ni enardece a las tribunas; exige dominio del tema, conocimiento
del problema, de sus causas, devenir y experiencias comparadas; amplitud de
criterios, flexibilidad sin traicionar consistencia ideológica, dominio de la
técnica legislativa, respeto para todas las posiciones, caballerosidad en el
trato y pericia en la negociación.
Por eso preocupa el avance de una acción
articulada para desacreditar la función legislativa y minar su apreciación
ciudadana. Nada gana México con el desprestigio de uno de sus Poderes de la
Unión, de la función legislativa y de la representación política que le es
inherente.
Sorprende que quienes antes fundaban su
critica política en un supuesto sometimiento total del poder Legislativo al
Ejecutivo; ahora, desde este último, la enderecen como política de Estado a
criticar a las Cámaras del Congreso de la Unión por hacer su trabajo, que no es
sacar todo lo que el Ejecutivo le envíe y como lo envíe, sino construir las
mejores leyes que México requiere.
Siendo inmenso el número de leyes
aprobadas por esta legislatura, muchas otras no han sido dictaminadas por lo
deficiente de sus iniciativas. No por negligencia legislativa o cálculo
político.
Tampoco es entendible que, por un lado,
indebidamente se pretendan apropiar del logro de un México con mayor pluralidad
política -esfuerzo de todos los mexicanos sin excepción ni regateos-, y, por
otro, se haga escarnio de la pluralidad cuando ésta no comparte sus
iniciativas.
La política exige seriedad. No se pueden
demandar acuerdos por la mañana, socavarlos por la tarde, esconder la mano
saboteadora y señalar con la otra al adversario.
Nadie gana con este juego.
Quien piense que debilitando un poder se
fortalece otro se equivoca y daña nuestro pacto constitucional.
Yo como tú hablo de frente, por eso lo
importante de este ejercicio de rendición de cuentas.
En el año que informo impulsé 28
iniciativas y 30 puntos de acuerdo. De las iniciativas presentadas destaco dos
de reformas a la Ley General de Salud: una para prevenir, frenar y erradicar la
adicción al juego, y otra para combatir el mercado negro de recetas y
medicamentos.
Por su importancia y relación para con
Yucatán menciono los puntos de acuerdo para proteger a los productores de
papaya frente a la alerta norteamericana por un supuesto brote de salmonella en
nuestras exportaciones; así como el relativo a la construcción de la nueva
estructura del puente que une a Río Lagartos con Las Coloradas, cuyo avanzado
deterioro amenaza de graves daños sociales, económicos y ambientales a la
región, por ser la única vía que comunica a Las Coloradas con el Estado y su
producción salinera representa importantes fuentes de empleo y de abasto local
y nacional.
Ante las graves deficiencias detectadas
en el Instituto Nacional de Migración impulsé otro punto de acuerdo que obliga
al Instituto a reportar el monto y destino de los recursos recaudados y
asignados en los últimos cinco años provenientes del pago de Derechos de No
Migrantes, y a la Auditoria Superior de Hacienda y Secretaría de la Función
Pública a realizar al Instituto auditorias administrativas y de gestión durante
el mismo lapso.
El carácter trasnacional de la
explotación y abuso sexual de menores obliga a México a adherirse al "Convenio
del Consejo de Europa para la Protección de los Niños contra la Explotación y
el Abuso Sexual", mejor conocido como "Convenio de Lanzarote". Con el fin de
lograr dicha adhesión, impulsé un punto de acuerdo. A este propósito responde,
también, la reforma constitucional aprobada por el Senado en marzo de este año
para elevar a ese rango el "Principio de interés del Niño", como eje rector de
toda legislación secundaria que tenga que ver con el infante.
La ambigüedad sobre la caducidad de la
instancia en la Ley Federal de Procedimiento Administrativo permite a la
autoridad computar el plazo de caducidad a partir de que ésta ponga en estado
de resolución el expediente, lo que abre la oportunidad de retrasar indefinida
e injustificadamente los asuntos. En tal virtud, presenté iniciativa para que
el término de caducidad inicie en cualquier etapa del procedimiento y no sólo
hasta que el expediente se encuentre para resolución.
El Senado aprobó la iniciativa de reforma
que suscribí con otros senadores y que instaura en la Ley Federal de
Procedimiento Contencioso Administrativo el juicio sumario ante el Tribunal
Fiscal de la Federación para asuntos inferiores a los 100 mil pesos, así como
la figura de los juicios en línea.
El "bullying", o actos de agresividad
entre niños, es un fenómeno cuya presencia y virulencia aumentan
alarmantemente. A efecto de diseñar políticas públicas efectivas que atiendan y
erradiquen este preocupante comportamiento, impulsé un punto de acuerdo para
exhortar al Ejecutivo Federal a realizar las investigaciones que sean necesarias,
así como a fortalecer la vigilancia en las escuelas.
Para garantizar un proceso competitivo en
la designación de Magistrados de Circuito y Jueces de Distrito inicié reformas
a la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, mismas que fueron
publicadas en mayo de este año, e impulsarán el desarrollo profesional judicial
y la excelencia en el trabajo de estos servidores públicos.
El extravío y no localización de personas
suelen estar asociadas a ilícitos que van desde el secuestro hasta la trata de
personas, pornografía, tráfico de órganos, adopción ilegal, explotación laboral
infantil y abuso sexual. En su combate suscribí iniciativa que expide la Ley
del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas cuyo
objeto es crear una base de datos que facilite su búsqueda y el seguimiento de
los casos denunciados. Esta iniciativa mereció la aprobación de la Cámara Alta
en abril de este año.
Yo como tu Senador no solo voto, propongo
iniciativas, así, en estos cinco años en el Senado República, he impulsado un
total de 144 iniciativas y 127 puntos de acuerdo.
El trabajo legislativo es un esfuerzo
colectivo de todas las fuerzas y corrientes representadas en sus cámaras. Las
distancias ideológicas no lo demeritan, lo enriquecen; pero su procesamiento
demanda una conducción serena, madura, respetuosa y experimentada. En el Senado
de la República gozamos en el período que informo de la impecable y caballerosa
conducción del Senador Manlio Fabio Beltrones.
El trabajo político es como la salud,
sólo se valora cuando se echa de menos. En el caso del Senado, el quehacer
político del Senador Beltrones ha permitido transitar entre aguas mansas a las
más enconadas diferencias y acordar entre las posiciones más irreductibles.
Bajo su batuta, mientras más virulenta era la tormenta afuera, más sereno,
considerado y productivo era el discurrir en la Cámara Alta.
Amigo Manlio Fabio: agradezco tu
presencia y el honor de trabajar por México bajo tu liderazgo.
A mis amigos senadores que me honran con
su compañía, les protesto mi gratitud y respeto por permitirme caminar a su
lado y aprender de sus luces.
El Senado de la República aprobó en el
año del que informo reformas de gran calado: La reforma política cuyos ejes
torales son: el veto presidencial al Presupuesto de Egresos de la Federación;
sustitución del Presidente en caso de falta absoluta; reconducción
presupuestal; ratificación de comisionados de órganos regulares; integración de
la Asamblea del Distrito Federal, iniciativa preferente; iniciativa ciudadana,
consulta popular y candidaturas independientes. Esta reforma se encuentra
actualmente en la Cámara revisora.
Gracias a la reforma en materia de
Derechos Humanos, éstos son ahora en México anteriores y superiores al Estado y
no se pueden revocar, suspender o restringir; cuentan con los medios jurídicos
para garantizar su vigencia en ámbitos políticos, laborales, sindicales,
ambientales y de migración, entre otros.
El juicio de amparo, orgullo de todo
yucateco, protege ahora de manera
directa tanto los derechos humanos
reconocidos en nuestra Constitución, como
los previstos en tratados internacionales suscritos por el Estado
Mexicano. Junto al interés jurídico, hoy se reconoce el interés legítimo, la
declaratoria general de inconstitucionalidad y el amparo adhesivo. Finalmente,
ante el incumplimiento sin justificación de una sentencia de Amparo procede la
separación del cargo y la consignación ante Juez de Distrito.
Se elevó a rango constitucional el
derecho alimentario y la Ley de Ayuda Alimentaria para los Trabajadores, misma
que suscribí junto con otros Senadores, promueve y regula la instrumentación de
esquemas de ayuda alimentaria en beneficio de los trabajadores para mejorar su
estado nutricional, prevenir enfermedades por alimentación deficiente y proteger
la salud en el ámbito ocupacional.
Con reformas a la Constitución acabamos
el veto suspensivo, o de bolsillo, a efecto que el ejecutivo cumpla con su
obligación de promulgar las leyes expedidas por el Congreso y respetar los
acuerdos y reformas que este emita. Por esta reforma, se reputa aprobada por el
Ejecutivo todo decreto que no sea devuelto con observaciones dentro de los 30
días naturales siguientes a su envío; vencido ese plazo, el Ejecutivo cuenta
con diez días para publicarlo y, de no hacerlo, el Presidente de la Cámara de
origen debe ordenar, dentro de los 10 días naturales siguientes, su publicación
en el Diario Oficial de la Federación.
Con la cara en alto puedo decirle a
Yucatán que el Senado de la República ha cumplido con México.
Se dice que el Senado ha regateado
reformas y leyes en materia de seguridad. Nada más falso.
Ubiquemos el problema. En un principio,
de manera inconsulta, se declaró una guerra al crimen organizado. Tal
determinación derivó en una dinámica y psicología de guerra, no de persecución
del delito y procuración e impartición de justicia, lo que generalizó la
violencia y se escaló a vertientes verdaderamente inhumanas y salvajes.
La organización, acción y equilibrios
internos de los grupos delictivos cambiaron de una orientación para el trasiego
de droga, a una lógica y estructura de guerra y, con ella, a su diversificación
violenta en áreas hasta entonces ajenas a lo ilícito de su cometido: extorsión,
secuestro, trata de personas, venta de seguridad, control territorial y
violencia pura y sanguinaria.
La guerra, además, pulverizó al crimen
organizado en un monstruo de mil cabezas que hoy pelean entre sí, ya no sólo
por mercados, territorios y rutas, sino en temeridad y barbarie.
A esta realidad suman su complejidad la transmigración,
la falta de arreglos migratorios con Estados Unidos de América, la repatriación
forzada de connacionales, la falta de empleos y expectativas para nuestros
jóvenes, así como el abandono del campo mexicano; fenómenos que son
aprovechados por las bandas criminales.
El problema, pues, no es sólo un problema
de creación o modificación de leyes. No obstante, en el ámbito de sus
competencias, el Senado se ha aplicado en estos cinco años con responsabilidad
y sin estridencias a su atención.
La reforma constitucional en materia
penal sentó las bases jurídicas para el sistema procesal acusatorio con la
característica fundamental de oralidad; los requisitos y alcances de las
órdenes de cateo; la figura y facultades de los jueces de control y las bases
para crear una defensoría pública eficaz y eficiente, entre muchos otros
avances.
Yucatán es hoy líder nacional en juicio
oral. El próximo 15 de noviembre dará inicio la instauración gradual del
sistema acusatorio oral en los primeros 34 municipios del Estado. El plan
consta de tres etapas, siendo la última de ellas su implantación en Mérida.
Éste es un esfuerzo de los tres poderes del Estado.
Reconozco en la Gobernadora Ivonne Ortega
su impulso innovador.
Querida Ivonne, como en otros muchos
casos, Yucatán se distingue en el contexto nacional por el brío con que su
gobernadora abraza y promueve todas aquellas causas que redundan en el
beneficio directo de la ciudadanía.
Hoy los yucatecos tienen acceso a una
justicia más pronta, más expedita y más sencilla, gracias a tu compromiso de
modernidad y justicia.
El Congreso del Estado adoptó de manera
expedita y atinada esta figura, imprimiéndole un impulso que nos coloca a la
vanguardia de la oralidad en juicios lo que enorgullece y enaltece a todos en
Yucatán. Finalmente, más no por ello menos importante, correspondió al Poder
Judicial llevar a los hechos esta revolucionaria forma de impartir justicia; lo
que ha logrado con una reingeniería sabia y profunda de su organización,
protocolos, procedimientos y sistemas. Hoy en Yucatán el mandato constitucional
de justicia pronta y expedita es ya una realidad.
En el Senado también aprobamos la Ley
General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la reforma
constitucional en materia de Derecho a la Información, la Ley Federal de
Extinción de Dominio, la Ley de la Policía Federal, la Ley Orgánica de la
Procuraduría General de la República, la Ley General para Prevenir y Sancionar
los Delitos en Materia de Secuestro, la reforma constitucional para Prevenir y
Erradicar la Trata de Personas y reformas a diversos ordenamientos para
combatir el narcomenudeo.
A todo este esfuerzo se suman la Ley de
Migración, las reformas en materia de Derechos Humanos y las de la Ley de
Amparo.
Todas ellas acreditan el quehacer del
Senado de la República y su compromiso humanitario y garantista.
Aportamos, sí, las herramientas jurídicas
necesarias para que el Estado cumpla su función primigenia de brindar
seguridad, pero lo hacemos fortaleciendo las garantías de respeto a la vida, la
dignidad y los derechos humanos por sobre cualquier otra acción de gobierno.
El Senado no está ausente ni es ajeno al
drama que enluta a México; ha cumplido, cumple y seguirá cumpliendo sus tareas
constitucionales.
El Senado de la República es un sitial
que permite observar y seguir de cerca los acontecimientos nacionales así como
el devenir de todas las entidades federativas.
Como Senador de Yucatán mantengo, además,
permanente contacto con la ciudadanía yucateca, sé de sus carencias y logros,
conozco sus aspiraciones y comparto sus angustias. Estoy cierto de las
perspectivas de más y mejor desarrollo para Yucatán.
La conjunción de ambas visiones, la
nacional y la local, me permite estar cierto de las capacidades de desarrollo
de Yucatán. Los niveles de seguridad pública que gozamos, la calificación y
destreza de nuestra mano de obra, el impulso que este gobierno ha impreso a
nuestra economía, la pujanza de nuestro sector empresarial, nuestra situación
geográfica e infraestructura de comunicaciones, la excelencia de nuestras
universidades y las condiciones
naturales de nuestro campo y litorales, nos colocan como puntal del desarrollo
del sureste mexicano.
Tenemos todo a nuestro favor. El reto es de voluntad y
capacidad de conjuntar todas las piezas en una visión y unidad de acción
integrales y de largo aliento.
La acción de gobierno debe ser unitaria,
de suerte que, sin sacrificar las competencias y prioridades de cada
dependencia, todas se sintonicen e integren en un mismo esfuerzo común.
El desafío gubernamental en los tres
órdenes de gobierno es poner en concierto a todas las dependencias con todas
las políticas públicas y todos los programas de gobierno: que cada área sepa
dónde y cómo se inserta, y qué papel juega en todas y cada una de las acciones
gubernamentales.
Tenemos que evitar "Gobiernos Penélope",
donde unas dependencias destejen lo que las otras tejen, en los que unas áreas
impulsan lo que otras obstaculizan. Debemos hacerlo, repito, al interior de
cada nivel de gobierno, pero también entre los tres niveles de gobierno. Una
visión integral debe hacer correr horizontalmente todas las políticas públicas
y programas de gobierno por todas las dependencias gubernamentales.
El principal problema en el País es la
desigualdad y la justicia que en ella se expresa. El modelo económico y
político que concentra los beneficios y socializa los costos es suicida y ha
probado su inutilidad y contranatura.
El historiador inglés Tony Judt ha
demostrado que la desigualdad se corresponde a problemas sociales patológicos:
"Cuanto mayor es la distancia entre la minoría acomodada y la masa empobrecida,
más se agravan los problemas sociales (...) No importa lo rico que sea un país,
sino lo desigual que sea".
La desigualdad erosiona la cohesión
social. Como dice el Senador Beltrones: "para que no haya indignados, no debe
haber excluidos".
El mundo ha cambiado y cambia
vertiginosamente. México es hoy diferente a cuanto experimentamos en el pasado.
Nuestras cartas de navegación están rebasadas y nuestros usos en desuso. 50
millones de mexicanos en pobreza lo demuestran.
Necesitamos aprender a ver con nuevos
ojos, a escuchar otros sonidos, a comunicarnos con lenguajes diferentes.
Tenemos que construir una nueva oferta de Nación y Estado, y tenemos que
hacerlo con la suma de todos los esfuerzos.
Un nuevo proyecto de Nación que, sin
desconocer el pasado que nos une e identifica, dé aliento y rumbo a este siglo.
Lo importante es definir rumbo y ruta. Es
lo mínimo que México exige, es lo primero que merece.
Conciudadano.-
Yo como tú participo activamente por
Yucatán.
Ser legislador -primero local y luego
federal- ha sido para mi una experiencia formativa y enriquecedora. Me ha
formado profesional y políticamente, ha enriquecido mi conocimiento de la
realidad, de las fuerzas y de las formas políticas, nacionales y locales, y ha
moldeado mi carácter para procesar disensos, construir acuerdos, acortar
distancias y coordinar la acción de los opuestos.
Ser funcionario público con basta
experiencia en la administración pública estatal me ha dado cercanía con la
gente, conocimiento de sus problemas, proximidad a sus regiones, valoración de
sus proyectos, capacidad, experiencia y confianza ciudadana. Yo como tú sé que
falta por hacer y lo haremos juntos.
En México como en Yucatán, todos
necesitamos de todos. Nuestros productores citrícolas requieren recursos
federales y financiamiento para sus nuevos proyectos; urgen, además, de la
liberación oportuna de recursos de la SAGARPA, así como de la rehabilitación de
las líneas de suministro eléctrico que, además de añejas, resultan
insuficientes para la carga de las nuevas unidades de riego.
En general nuestro campo sufre del
retraso, cuando no ausencia total, de los programas federales. Aunado a ello,
nuestros productores padecen por el deterioro de los caminos, la falta de
plaguicidas y fertilizantes, la insuficiencia de recursos y las azarosas,
cuando no intransitables, reglas de operación de algunos programas de SAGARPA.
En muchas regiones es necesaria la
reconversión y diversificación de cultivos, así como inserción de nuevos
modelos productivos para el campo.
El campo mexicano es el gran olvidado de
las políticas públicas de los últimos veinte años. Su deterioro es insultante,
su rescate urgente.
Yo como tú creo en la igualdad de género.
La inserción de la mujer yucateca en
tareas productivas, sociales, políticas y culturales no es sólo un problema de
justicia ni de género, es un requisito del desarrollo.
No es la dadiva que se esconde tras la
política de cuotas; es un imperativo moral y de sobrevivencia que en Yucatán se
debe traducir en cultura de género, políticas públicas y garantías legales.
En una visión integral del desarrollo, la
mujer yucateca no puede quedar fuera y su presencia, generosidad e inteligencia
seguirán ayudando a atemperar los grandes rezagos e injusticias de nuestra
sociedad.
Orgullo del presente y del futuro de
Yucatán, Ivonne Ortega es ya un paradigma político nacional de los alcances de
la mujer mexicana cuando logra desplegar todas sus capacidades.
Con la Gobernadora Ortega se han sentado
las bases de un futuro promisorio para la entidad. La seguridad de que goza el
Estado no es sólo por su situación geográfica, responde a un esfuerzo constante
y sistematizado de profesionalización, coordinación, equipamiento y supervisión
de todas las áreas de gobierno involucradas.
Nuestro potencial turístico es aún
promisorio y requiere visión y coordinación integral de todos los actores
económicos y sociales, así como de autoridades involucradas.
En materia de salud tenemos que incidir
en un esquema de prevención de enfermedades: el Estado debe asegurar la salud
del pueblo, no sólo atender las enfermedades que la aquejen.
Yo como tú quiero una juventud
trabajadora.
Nuestra planta educativa y sector
productivo deben estar más comunicados, de suerte que la preparación de
nuestros jóvenes no esté divorciada de la oferta de empleos y su prospectiva.
Si hay un sector vulnerable en nuestra
población, son los jóvenes que saltan a la vida adulta en un mundo convulso y
un México conflictuado, sin una oferta suficiente de empleos y sin la debida
remuneración; con la violencia señoreándose en varias regiones del país y una
sociedad desigual e injusta. Nuestra deuda es para con ellos y nuestro esfuerzo
no debe conocer tregua ni claudicación.
La hacienda pública es de interés público
y nada puede justificar que los recursos asignados al Estado se retengan por
cualesquiera que sea la razón. En no pocas ocasiones las entidades y los
municipios se ven obligados a endeudarse por los recursos etiquetados que no
llegan, o lo hacen desfasados, o a cuenta gotas.
Tema aparte es transparentar a dónde van
los recursos etiquetados para las entidades federativas cuando no se aplican al
cometido destinado por el legislador federal.
Nuestros empresarios quieren seguridad,
oportunidades de inversión, un sistema de tributación modernizado,
simplificación de trámites y combate a la evasión fiscal. Quieren, por sobre
todo, certeza de rumbo para planear a mediano y largo plazo.
La seguridad pública es el haz, en donde
las finanzas públicas sanas son el envés de un clima propicio para la inversión
y generación de empleos.
Todos necesitan del gobierno y el
gobierno necesita de todos; por ello la necesidad de un proyecto común que a
todos abarque, a todos integre y a todos beneficie.
Yo como tú veo grandes oportunidades.
Nuestro futuro es promisorio, pero los
retos por enfrentar son mayúsculos. El panorama mundial y el nacional anuncian
años difíciles. Yucatán requiere de experiencia y capacidad, de tolerancia y paciencia,
de conocimiento de nuestra realidad y de nuestra gente, de seriedad y
responsabilidad, de la suma de esfuerzos, del abrazo de generaciones; de
capacidad de comunicar ideas, construir proyectos, concertar voluntades y
coordinar acciones.
Nuestro reto es garantizar desarrollo con
seguridad y justicia.
Nuestro riesgo es la división y el
retroceso que por sus fisuras se cuela.
Nuestras debilidades pueden ser la complacencia, la
autosuficiencia y el narcisismo.
No nos equivoquemos. Los tiempos electorales demandan
inteligencia, prudencia, seriedad y apego a la legalidad de todos los actores.
Los liderazgos no se construyen madrugando; los errores, los
riesgos y polarizaciones sí.
Nunca vino mejor al caso la máxima que no
hay que llegar primero, sino hay que saber llegar.
Es la hora de Yucatán.
Yucatán nos convoca a redoblar el paso.
Yucatán nos emplaza a sumar a todos en un
nuevo y gran proyecto común.
El futuro se construye hoy con nuestra
acción.
El pasado se defiende hoy con nuestro
hacer y congruencia.
Hoy es nuestro tiempo.
Hoy es nuestra responsabilidad.
Yucatán llama a filas para hacer frente
al futuro y continuar la ruta histórica de su pueblo.
Ante los nuevos retos y tiempos por
venir, paso lista de presente. Aporto a ellos mi capacidad y experiencia,
visión, voluntad y esfuerzo para brindar certeza en el rumbo, experiencia en el
timón, espacios, oportunidades y justicia para todos en el desarrollo y en sus
frutos.
Yo como tú quiero lo mejor para ti y tu
familia.