"La soberbia sólo
consigue
hacernos
profundamente necios".
Polibio.
Nada
como tres amigos en un café, historia en común, historias en común, una ciudad
en común, una preocupación común, un futuro incierto.
La
pregunta obvia pero inevitable: ¿Y ahora qué chingaos?
Si
me hubieran dicho hace exactamente diez años, recién electo diputado, que íbamos
a estar en nuestra calidad de ex panistas, Ana Rosa Payán Cervera, Silvia López
Escoffié y un servidor "Pancho Cachondo", alrededor de una mesa preocupándonos
por el futuro del otrora invencible PAN yucateco, simplemente me hubiera
dedicado a mi verdadera vocación de cronista deportivo, o en el mejor de los
casos, hubiera incursionado en el electrizante mundo de la producción de
películas porno.
Dos
veces alcaldesa, diputada federal, presidenta del PAN en su Estado, senadora y
eterna aspirante a la gubernatura; Payán Cervera aún es considerada por muchos
como el símbolo del panismo tradicional en la entidad. "Aquí no ganó el PRI sino
que perdió el PAN", afirma enfática y continúa: "Estábamos acostumbrados a que
Mérida fuera del PAN y a pesar de que la campaña dejó mucho que desear todavía
se lograron cerca de 140 mil votos, mientras que el PRI con una campaña
millonaria sacó una menor votación que hace apenas un año".
En
tono sereno pero firme añade: "El gran perdedor fue el grupo encabezado por el
ex gobernador Patricio Patrón Laviada, mismo que ha intentado ser hegemónico al
interior del partido y que lleva tres derrotas consecutivas frente al PRI, lo
peor de todo es que todavía no se dan cuenta de su derrota y se siguen creyendo
invencibles", concluye no sin cierta ironía mezclada con tristeza y
nostalgia.
Por
su parte la ex diputada federal y local, Silvia López, con el acento típico de
la región reconoce que hubo un sinnúmero de fallas en el marketing
de la campaña panista y dice: "Mientras que los responsables de la mercadotecnia
política del PRI saben lo que hacen, del otro lado parecían aficionados, con
mensajes que no se ven, propaganda sin atractivo y una total falta de
imaginación. Al final, cuando ya estaban perdidos, recurrieron a una campaña del
miedo haciendo hincapié en el retorno de los dinosaurios
"y que Mérida no se pinte de rojo" pero ni eso les alcanzó".
Desde mi particular punto de vista (el mío que conste) lo
verdaderamente preocupante estriba en el creciente índice de abstencionismo que
ya alcanzó al Estado más participativo de todo el país, estas elecciones
representan un retroceso histórico no sólo para el PAN sino para la democracia
en general; los yucatecos tenemos una vieja cultura de asistir a las urnas,
mientras que todavía hay municipios en el interior donde la participación supera
al 90%, en Mérida apenas se alcanzó el 55%, el nivel más bajo en la historia de
unos comicios municipales en las épocas modernas. Mientras la gente no considere
tener opciones viables se irá alejando cada vez más y la capacidad de
movilización del PRI a partir del uso de recursos públicos triunfará siempre,
exactamente igual que en los años ochenta.
Los
tres deploramos la actitud de César Nava al descalificar la elección, era
totalmente innecesaria, ¡caramba! ¿Para qué "curarse en salud" previniendo una
catástrofe electoral que finalmente no sucedió? Y Silvia López completa: "Podrá
tener algo de juventud pero está muy lejos de ser un niño, tal parece que quiere
imitar a Peña Nieto utilizando a su pareja sentimental para atraer la atención
de los medios nacionales".
Para
Ana Rosa Payán a César le llegó una responsabilidad demasiado grande muy pronto,
"el PAN no ganó el cuatro de julio, ni "Malova" ni Moreno Del Valle y qué decir
de Gabino Cué van a convertirse en panistas por arte de magia. Así el PAN habrá
engañado así a los ciudadanos que aún confían en sus colores".
Para
las dos mujeres Acción Nacional necesita con urgencia una refundación pero Yo
discrepo: "Si el modelo actual de partidos políticos ya se encuentra agotado la
única alternativa está en las candidaturas independientes, hace tres años, aquí
mismo en Yucatán, fueron todo un éxito y mucha gente se quedó en
su casa precisamente por no querer votar por un partido pero gustosamente lo
hubieran hecho por un candidato independiente, ¡es la única manera de involucrar
a la sociedad civil en la política electoral!".
Las
dos damas se retiran del viejo café, me quedo con una indescriptible sensación
de soledad y no puedo evitar preguntarme el por qué el CEN panista se dio por
vencido y simplemente no hizo lo necesario para conservar su alcaldía más
emblemática, en el mismo orden de ideas, ¿qué hubiera pasado si se hubiera hecho
lo necesario para lograr una alianza con el PRD en Yucatán y tal vez también en
Baja California? ¿Será acaso que el problema radica sencillamente en que el PAN
ya diluyó su propia Historia en aras de una falsa lógica de poder? Y si es así,
¿cómo pedirle a un mexicano que vote por el PAN más allá de no hacerlo por el
PRI? Y de paso, ¿dónde quedó la de por sí fragmentada izquierda?
Ojalá éstas y otras preguntas encuentren respuesta en la próxima
reforma política, en caso contrario nuestra democracia y por ende nuestro país
estará todavía en problemas mucho más serios. Ahora resulta que los colombianos
tienen derecho a darnos consejos de cómo se hacen las cosas, pero guardan un
respetuoso silencio, se trata de un pueblo bien educado (afortunadamente no son
venezolanos), sin embargo la verdad duele y mucho.