Es curioso lo que sucede con el priismo, más allá de su
carácter local o nacional, se la pasan quejándose de todo, como si viviéramos en
el peor de los mundos posibles y demostrando que tienen muy corta memoria de lo
acontecido en el país, durante la época en la que detentaban el poder.
Se
quejan de la situación económica, de los aumentos en el índice inflacionario y
el costo de la vida, de que no hay empleos, de la inseguridad, del manejo del
país. ¡Cuanta hipocresía y doble moral en su discurso!, veamos porque:
Cuando
los priistas, especialmente la titular del ejecutivo yucateco y el verdadero
lider de la pandilla en el poder y coordinador de los diputados federales
priistas, Rolando Zapata Bello, se quejan de la situación económica imperante,
olvidan indudablemente las épocas de la inflación sin límites que se suscitó
durante el priato, cuando un producto podía amanecer a un precio y variar su
costo dos o tres veces durante el día, para concluir por la noche, con un
incremento sustancial respecto a su precio matutino inicial. Esto fue
consecuencia de la política irresponsable de emisión de circulante y de
contratación de créditos internacionales a tontas y a locas.
Olvidan
también que el costo de la vida se incrementa, debido a que la marcha económica
de nuestro país se financia a base de petróleo, toda vez que la bancada priista
se niega mañosamente a aprobar las reformas estructurales que el país con
urgencia requiere: la fiscal y la laboral, porque ambas implicarían la
liberación del contribuyente del yugo estatal en un caso y en el otro,
significaría la posibilidad de que los obreros se escindieran del yugo sindical.
Lo anterior, independientemente de que la generación de empleo y la activación
económica, son rubros de acción de los gobiernos estatales y municipales. Esto
es la llamada visión microeconómica de la economía y prueba de mis afirmaciones,
constituye la existencia de entidades con mayor o menor desarrollo económico en
el país.
El
gobierno federal ha contribuido proporcionando estabilidad macroeconómica, esto
es una inflación controlada, un adecuado equilibrio en la balanza de pagos y en
el endeudamiento interno y externo y manteniendo un índice de reservas en
divisas, de caracter histórico en México.
No
podemos perder de vista que los energéticos, principalmente el petroleo, están
subsidiados y que hacer esto, implica una importante erogación de recursos, de
no haber esta política de subsidios, las alzas a los combustibles, serían de
mayor nivel que el deslizamiento controlado en su precio y crearían mayor
inquietud social, además de inflación. Lo anterior, sin perder de vista que los
mayores beneficiados con los incrementos de los combustibles han sido los
estados y sus gobernadores, pues a ellos se destina el mayor porcentaje de los
ingresos captados por esta vía. Por otro lado, es una mentira que los precios de
la gasolina sean decisión del presidente. Si bien es cierto que la propuesta
inicial parte de la Secretaría de Hacienda que depende del ejecutivo, son los
diputados del congreso de la unión, donde el PRI tiene mayoría, quienes aprueban
de manera definitiva los costos. Esto, obviamente, los priistas prudentemente lo
ocultan a la población para poder sacar raja política, culpando al presidente de
algo de lo que es inocente.
Lo
mismo sucede en cuanto a la inseguridad. Si bien es innegable que existen
delitos del orden federal, que corresponde a la federación combatir, prevenir y
perseguir, no es menos cierto que los primeros responsables de combatir las
conductas antisociales son los estados y municipios, principalmente las
entidades federativas que son quienes tienen la capacidad logística y económica
para capacitar y equipar cuerpos policiacos que constituyan valladares eficaces
contra la delincuencia. No podemos perder de vista, que han sido muchos
gobernadores y alcaldes, abrumadora y mayoritariamente priistas, los que han
tolerado y hasta pactado con el crimen organizado. Vease los casos de Sinaloa y
Tamaulipas, como muestra de lo afirmado. En efecto, con su guerra contra el
crimen, el gobierno federal intenta remediar males causados por otros.
Cabe
preguntarse como es posible que en el estado más seguro del país, acontezcan
sucesos en los que se atenta y se mancilla la dignidad y libertad de sus
ciudadanos, particularmente de sus mujeres. Casos hay al por mayor. Es claro que
así no se combate el crimen.
Causa
risa por tanto, ver como los priistas se duelen y dan de golpes de pecho,
echando la culpa al gobierno federal, especialmente al presidente, de todas las
calamidades que han hecho. Por supuesto, lo anterior lo replican las plumas a
sueldo, alquiladas en la prensa vendida. Lo bueno es que ya nadie les cree y el
pueblo ya esta harto. A pesar de que lo niegan,tienen las horas contadas. Lo
saben y eso los angustia. ¡Ánimo, no hay PRI que dure cien años, ni pueblo que
lo resista!