Derivado del XII Congreso nacional del Partido de la Revolución
Democrática (PRD), se tomaron acuerdos para un posible retorno a los orígenes y
anhelos que propiciaron el nacimiento de este partido en 1989,
como factor de cambio democrático para enfrentar las políticas
económicas impuestas por los gobiernos del PRI, y el PAN, de entonces y ahora
con sus aliados el PVEN, Nueva Alianza y los que resulten, del
proyecto neoliberal que ha hundido a más de 72 millones de mexicanos en la
pobreza, el deterioro y la inestabilidad económica.
Por causa de estos partidos, -que desde 1982 con Miguel de la
Madrid, como presidente de México, se uncieron al proyecto del neoliberalismo
económico global-, los ingresos son cada vez más insuficientes, mientras los
precios de la gasolina, corriente eléctrica, tortillas y demás alimentos
básicos; la vivienda y trasporte, alcanzan cifras record sentenciándonos a ser
una sociedad de altos índices de desnutrición, con pésima calidad de
vida.
Estos mismos partidos han aprobado reformas legislativas que le
arrebatan garantías sociales a nuestro pueblo en materia agraria, de salud, de
vivienda y educación para dejarnos sin patrimonio, a cambio de, programas de
corte asistencial que les facilita el control de las grandes masas empobrecidas
por su sistema, la compra de conciencias y de votos en los tiempos electorales
que son decisivos para realizar los cambios necesarios en el país. La crisis que
vivimos por causa del proyecto neoliberal establecido por estos partidos, que
han descuidado la producción en el campo, de donde depende nuestro desarrollo
democrático, ha provocado el desempleo entre millones de mexicanos
que tienen que emigrar a las grades ciudades, o lo que es peor, a los
Estados Unidos de manera ilegal poniendo en riesgo su vida y sus
familias.
Hay que decir que el PRD fue permeado por agentes al servicio del
proyecto neoliberal, violento y depredador, cultura política que ha subsumido
los principio y objetivos fundamentales que le dieron vida, cuando el 5 de mayo
de 1989, el Partido Mexicano Socialista (PMS) le cedió su registro obtenido en
1985. Registro que a su vez, le fue cedido por el Partido Socialista Unificado
de México (PSUM) en 1981 y cuyo origen proviene del Partido Comunista Mexicano
(PCM) con el que en 1979 lo obtuvimos electoralmente con más de
760 mil votos en todo el país.
Hoy, variadas corrientes de la izquierda electoral pretende
redibujar el proyecto que en poco más de 30 años, de vida y participación en
campañas electorales, el sistema político mexicano fue capaz de distorsionar y
subsumir a su imagen y semejanza, en materia de una supuesta democracia
representativa basada en la mercadotecnia y la simulación.
Según un documento emitido "Hacia el Programa Nacional" que analiza
la situación del país: "Si comparamos el avance económico de otras naciones como
Brasil, Argentina, Bolivia y Chile, que durante décadas se mantuvieron por
debajo de nuestra economía, podemos ver el costo que está pagando nuestro pueblo
por sostener el modelo económico actual. Aún así el PRI y el PAN insisten en
continuar el proyecto neoliberal hacia la globalización, en un escenario
inequitativo, contrario a la soberanía nacional y a los intereses de la mayoría
de los mexicanos. Porque nuestro país tiene el peor desempeño económico en toda
América Latina, su crecimiento anual promedio del Producto Interno Bruto (PIB)
entre 2001 y 2007 es de 2.3% (Inegi 2008). En 2009 el PIB tuvo un crecimiento
negativo del casi menos 7 % lo que se traduce en aumento del desempleo formal y
el empobrecimiento severo del conjunto de los habitantes
mexicanos".
El documento sostiene que el PRI y el PAN son los responsables de
la debacle nacional y mantienen el pendiente para la entrega de los recursos
energéticos nacionales a las grandes empresas trasnacionales. La corrupción es
la tónica de los grandes negocios que enriquecen a políticos sin escrúpulos que
destacan en sus filas; la venta de favores se orquesta desde los grupos de
poder, mientras que en otros países se fortalece la propiedad nacional y el
combate a la impunidad, éstos representan la resistencia al cambio democrático y
la garantía para continuar los privilegios a las familias que han acumulado
grandes fortunas, mientras el pueblo mexicanos más se empobrece y
sufre.
El mismo documento reitera que la política de Calderón contra el
crimen organizado ha fracasado de manera contundente. Priorizó la lucha frontal
y hasta la fecha no hay una estrategia integral que fomente los temas que son
factores de desigualdad, como son la educación, el desarrollo local, el
fortalecimiento del campo y las ciudades, y un combate frontal y verdadero a la
impunidad. Es aquí donde está el problema principal, en la falta de
oportunidades para acceder a una mejor forma de vida, donde las instituciones
trabajen en beneficio de la sociedad. Porque el autollamado presidente del
empleo, con su proyecto, ha mandado a la calle a cientos de miles
de trabajadores, lo que ha generado la descomposición del tejido social y la
inestabilidad familiar. Nunca como ahora la dispersión social y la pérdida de la
esperanza había estado tan presente en la realidad mexicana. El
Decreto de Extinción de Luz y Fuerza del Centro significó un golpe autoritario
para intentar desaparecer al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), dejando
sin empleo a 44 mil electricistas, cuyo organismo se interpone a una política
privatizadora para beneficiar a grandes empresarios nacionales y extranjeros. El
estado mexicano mostró su rostro cruel, y clasista, coludido con los sectores
económicos que empobrecen a la nación arrebatando las conquistas laborales a los
trabajadores del SME que son bandera histórica entre la clase trabajadora en su
conjunto.
A la inestabilidad social y económica en el país, hay que añadir la
crisis política de las instituciones que han renunciado a cumplir
con sus responsabilidades constitucionales. El IFE, la Suprema Corte de
Justicia, la PGR y los tribunales entre otras instituciones no menos importantes
han demostrado subordinación ante los intereses ilegítimos de una oligarquía
violenta y han abdicado ante su poder de facto. Ejemplos sobran, hay
exoneraciones por cantidad de uso de recursos públicos y de dudosa procedencia
en los procesos electorales, resoluciones de la Corte que violan las garantías
individuales y ponen en riesgo la soberanía del territorio nacional y por si
fuera poco, El Chapo Guzmás, un delincuente mexicano, supuestamente, evadido de
las leyes, es uno de los hombres más ricos del mundo, según la Revista
Forbest.
El cinismo del PRI, el PAN y su morralla en la Cámara de Diputados
aprueban leyes que fomentan la corrupción y el manejo discrecional de los
recursos de la nación, para dejar a los gobernadores libres de toda posible
vigilancia ciudadana y de los órganos de fiscalización, mientras que en otros
países la transparencia demuestra la solidez de sus proyectos hacia la
democracia y la ética de sus gobiernos. Aquí estamos regresando al pasado, al
estilo de las viejas formas autoritarias de hacer gobierno. El informe de
Transparencia Internacional coloca a México, junto a países africanos que aún
están sometidos a dictaduras, nuestra ubicación también es crítica con respecto
a otras naciones del continente como El Salvador, Guatemala, Panamá. En 2008 nos
encontrábamos en el sitio 72. En 2009 pasamos al sitio 89, bajamos 17 lugares.
En estas condiciones es muy difícil estar orgulloso de pertenecer a la clase
política. Aún de la Izquierda mexicana.
Por esta razón, si aún consideramos la vía electoral como una
opción para un cambio de modelo y/o proyecto de nación más humano hacia la
igualdad de oportunidades para un desarrollo justo y digno de todos, se hace
inminente el rescate del PRD.
chantzacan@hotmail.com