El verano pasado, la guatemalteca Rebeca Rubio obtuvo en Miami, Florida, el
título de campeona absoluta en figura del Campeonato Internacional Fitness
Weekend. Hija de un guerrillero que peleo en la guerra civil en los ochenta,
ahora pasa una temporada en México donde piensa escribir un libro que narre su
historia
Una de las herencias que Rebeca le reconoce a su padre, Ricardo Rubio,
comandante de la Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas (ORPA), es la
terquedad por perseguir sus ideales. Desde entonces y en base a trabajo y
disciplina, ha conseguido todo lo que se ha propuesto. Siendo muy joven se fue a
recorrer el mundo y aprendió tailandés y francés. De regreso a su patria se
licenció como antropóloga social y devino modelo, presentadora de tv, locutora y
editora de segmentos de salud y ejercicios. Luego de una década en la
especialidad, se convirtió en la primer guatemalteca que participa en eventos
fitness y por supuesto inédita campeona mundial por encima de competidoras de
América, Asia y Europa. En años anteriores fue clasificada como la mejor atleta
del continente en dos ediciones del Mundial IFBB 2007 y 2008 (International
Federation of BodyBuilding) y por si lo anterior no bastara, su carisma es
también de campeonato. Por estas fechas se volvió colaboradora de Televisa
Deportes.
¿Cómo es que una Antropóloga cayó en el fitness?
Para mí, el deporte
siempre fue un asunto primordial. ¡Podía entrenar todo el día! Me encantaba la
parte del esfuerzo y el reto. Conociendo la historia de mi padre, siempre tuve
la inquietud de conocer esa realidad y por eso me incliné por la antropología
social. Pero en Guatemala no es una carrera muy rentable por lo que tuve que
buscar otros caminos como el modelaje en donde comencé a destacar. Luego eso se
ligó con una carrera en la televisión y ahí se dio el encuentro con el
fitness.
¿Por qué luchó tu padre?
El grupo guerrillero del cual formó parte,
deseaba acabar con la oligarquía y la dictadura militar. Aunque se logró lo
último, las injusticias básicas aun no terminan en mi país. Desgraciadamente con
esa guerra se cortaron muchas carreras políticas de gente, que como mi padre,
tenían ideas progresistas que pudieron florecer.
¿Cuál consideras su más valiosa herencia?
Me siento rara porque en mi país
aun existe represión y no hay la libertad absoluta de hablar con alguien que
tuvo un papá guerrillero. Creo que él me heredó un espíritu a prueba de todo, la
convicción guerrera que se convierte en una fuerza para luchar por los ideales
que uno tiene.
¿Qué tan ruda fue la ruta al campeonato?
No fue tanto porque le agarre
mucho amor, encontré mi pasión en el fitnnes. Competí diez años en una
federación y fui subiendo poco a poco. A nivel Latinoamérica alcancé un segundo
lugar aunque en los mundiales los niveles eran otros. Al ser un deporte de
apreciación, por un lado había sesgo de los jueces que nunca volteaban a ver a
las latinas y siempre tomaban el cuerpo de las europeas como el ideal. Además
ahí se hablaba mucho de las hormonas de crecimiento que algunas competidores
usaban. Parecían hombres y como yo no pensaba tomar nada, mejor me cambié.
¿Una campeona de fitness puede abrir una nuez con los glúteos?
¡Nooo, eso
es un mito! Podemos hacer otras cosas. Alguna vez me dijo una señora, "¡déjeme
tocarle las nalgas!" y casi se le quiebra el dedo. Es probable que eso si lo
pueda hacer: Quebrar dedos.
¿Cómo hallas la cultura deportiva en México?
Antes de venir analicé eso.
Monitoreé muchos programas que me llegaban por cable a Guatemala, y no encontré
una imagen consolidada que nos hablara de un lugar donde el tema de la cultura
deportiva y de la salud fuera primordial.
¿En qué países si hallas eso?
Por ejemplo Argentina, Venezuela, Brasil o
Estados Unidos, lugares en donde tiene más arraigo los programas dedicados al
esfuerzo físico y al cuidado del cuerpo. Es importante porque a la larga forma
parte de un programa educativo y a mediano plazo resulta benéfico para el
triángulo cuerpo, mente y alma.
En el caso de un diputado que se la pasa todo el día sentado en su curul,
¿qué ejercicios le recomiendas?
Quien tiene que desarrollar un trabajo de
ocho horas sentado, lo primero que le recomiendo es que cada dos, se pare y haga
una caminata de 20 metros. También desde su silla puede hacer estiramientos de
los hombros, flexiones hacia abajo, pequeños ejercicios para la elasticidad.
Creo que lo que mucha gente no tiene es iniciativa o una guía de qué movimientos
realizar. Pero con esos pequeños ejercicios cada dos horas, el cuerpo y el
rendimiento terminan agradeciéndolo.
¿Se vive bien del deporte?
Jamás he vivido del deporte. A cada sitio que
voy, en competencias o entrenamientos, tengo qué invertir mi dinero. Y lo hago
con mucho gusto es un hobby, es algo que amo. Hay veces que salgo a las 7 de la
noche de un trabajo, y a esa hora me jalo para el gimnasio a entrenar. Alguna
vez me cerraron las instalaciones y tuve que ir a darle 40 vueltas al
estacionamiento del apartamento donde vivo. En esto del alto rendimiento he
tenido qué ver cómo me las arreglo, por eso mi interés principal es contagiar a
la gente de esa pasión.
¿Cómo reaccionan los galanes o acosadores ante tu físico y tu pasión por el
deporte?
Hay un factor intimidante. De hecho en mi tesis que tiene como
título Construyendo cuerpos. La subcultura del gimnasio urbano en la ciudad de
Guatemala, ratifico como los hombres le temen a lo que es demasiado perfecto.
Porque eso los pone a prueba.
Lo que si has conseguido es que la Gran Rigoberta Menchú no sea la única
imagen de la mujer guatemalteca que tenemos.
(Risas) Bueno, si es una imagen
completamente distinta. Aunque también hay una distorsión ahí porque en las
últimas competencias Centroamericanas y del Caribe, las mujeres guatemaltecas
han sido las que ha sacado la cara por el país. Hay grandes figuras femeninas y
resulta que el deporte es un campo de acción en donde la mujer si puede
manifestarse. En mi caso me ha tocado representar la parte más moderna de la
mujer guatemalteca.