El Black Horse Stripper Fashion Show fue el primer desfile de atavíos
de bailarina exótica en México, celebrado fuera de un sitio de desnudismo. En el
evento, cuatro modelos vistieron 16 prendas del diseñador Aleksei Negrete que,
con su empresa As, distribuye indumentaria a media docena de pistas en el centro
del país.Minutos antes de que arrancara el evento, la gerencia del lugar y el propio
diseñador se hallaban nerviosos por desconocer las reacciones entre los clientes
habituales del lugar, que a su vez ignoraban la clase de evento que estaba por
arrancar y que anunciaba un locutor alejado del estereotipo teibolero.
Quince minutos antes de las diez de la noche se dio la tercera llamada y
Ximena surgió del improvisado backstage luciendo un top plateado y un pantalón
de pescador como pintado a mano; la siguió Milena portando un traje militar
listo para batallas eróticas: la primera visiblemente nerviosa, sin entender el
sentido de desfilar en un restaurante-bar, la segunda más desinhibida desde el
inicio, relacionándose con la clientela y sintiéndose cómoda con el "I'm too
Sexy" (Right Said Fred) que el DJ eligió para iniciar hostilidades.
Los movimientos de cadera, escotes pronunciados y provocadora actitud,
comunes en lugares de tubo y pista de cristal, ahora se reproducían en pasillos
y escenario de un lugar donde normalmente se presentan grupos en vivo y DJ que
funden el rock con el funk. Las reacciones de la gente fueron del asombro,
incluso la molestia, a la franca hilaridad en su mayoría. Las dos primeras
rondas antes del intermedio las completaron Viridiana y Lua, una arropada en
cuero negro, como para una noche sado, y la última en un infernal leotardo rojo
atardecer. El beat de los movimientos ahora venían de la mano de "¿A
dónde van los muertos?", de la regiobanda Kinky, y "Cada vez", latin house de
Negrocan. Por una noche, las reinas dejaron de bailar reggaeton y de encuerarse
bajo las órdenes de Aerosmith, lo cual pareció refrescar su rutina.
El diseñador intelectual
Aprovechando el intermedio, el
diseñador y promotor de las modelos de esa noche, Aleksei Negrete, explica su
ingreso en el, para muchos, envidiable mundo de vender garrritas a bailarinas
exóticas. "Entré en esto por casualidad", asegura. "Una amiga bailarina me pidió
que le buscara ropa, después comencé a encargar modelos míos para que otros me
maquilaran, hasta que yo comencé a diseñar". En este momento tiene alrededor de
cuarenta clientas, pero en el último año ha crecido exponencialmente la demanda
e incluso ya piensa expandir su mercado hacia tables de las hermanas
repúblicas de Guadalajara y Veracruz, para lo cual iniciará con las
negociaciones este mismo mes.
Acepta que no es nada fácil ganar un nuevo sitio, pero sus ideas se han
impuesto sobre las de otros vendedores, además de que muchas chicas lo han
recomendado con las gerencias. La aspiración del creador es que algunos de sus
diseños salgan del clóset teibolero para que en un futuro se conviertan en
prendas de uso común. Por eso la intención de celebrar esta clase de desfiles en
bares y restaurantes donde el perfil del clientes es distinto. Confiesa que ha
creado una verdadera amistad con muchas de sus clientas y que es natural que
muchas de ellas provengan de familias disfuncionales, que sean madres solteras,
divorciadas, aunque aún existen las que estudian y unas pocas que ingresan al
ambiente "porque de plano les encanta el desmadre".
La segunda parte del desfile subió de intensidad. Las telas disminuyeron y
las modelos salieron de dos en dos. Ximena vs. Viridiana y Milena
vs. Lua, recrearon escenas lésbico-lights que no llegaron a
mayores para no ofender a quien cenaba su ensalada o baguette. En el segundo
round, las chicas se soltaron el chongo y los acercamientos con la
clientela subieron de intensidad.
El sacar esta clase de eventos del table dance fue una idea conjunta
de la gerencia del Black Horse (Mexicali 85, en la Condesa) y del mismo
diseñador. El comportamiento de algunos que asistieron con sus parejas se puede
calificar de conservador, y por el contrario, a la mayoría de las mujeres
pareció agradarles la idea de palpar en primera fila un poco de lo que sus
parejas consumen en plan narcisista.
También las bailarinas, habilitadas como modelos, parecieron sorprendidas por
el respeto cargado de expectación, que al final devino en arrebatos y propuestas
indecorosas, justo cuando el evento culminó para dejar en éxtasis a la mesa que
más aplaudió.
Para mayores informes sobre venta de ropa exótica escribir a Aleksei a inhalek@hotmail.com