La política es demasiado importante para dejarla sólo a los políticos.
Konrad Adenauer.
Antes de nada, quiero agradecer a la profesora Magaly Cruz Nucamendi, presidenta del Comité Directivo Estatal, su atenta invitación para participar con el mejor ánimo democrático, sin la menor intención de que alguna de las propuestas, que presentaré a continuación, sea interpretada como crítica destructiva u ofensiva para persona o instituto político alguno.
Preámbulo.
Vivimos momentos de enorme escepticismo y de un gran desinterés por el avance democrático o, peor aún, de una grave pérdida de la esperanza, por parte de muchos ciudadanos, por el deterioro en su opinión acerca de la política y los políticos, y, mientras el tiempo sigue su inexorable marcha, continuamos sin vislumbrar un panorama alentador para el futuro del Partido Acción Nacional y su participación en los inminentes procesos electorales que se avecinan.
Hoy, nos encontramos en el escenario que querían sus principales competidores: la percepción de que, para el ejercicio de la administración pública, todos son iguales pero ellos tienen la experiencia para gobernar; lo que puede implicar la posibilidad de una seria regresión democrática.
Ante este entorno de escepticismo, desinterés y descrédito, la transparencia en sus acciones, como integrantes del PAN, jugará un papel importantísimo para volver a hacer de su partido una fuerza política que demuestre congruencia y, de este modo, recuperar la confianza ciudadana; y al efecto me permito expresar algunos conceptos que espero resulten de su interés.
Principios y valores democráticos.
Lo ya mencionado y otros factores nos llevan a la necesidad de reflexionar que la actual situación por la que atraviesa su partido, en Yucatán, tiene una y nada más que una causa: el desapego de los principios y valores democráticos por los que tanto lucharon Gómez Morín y González Luna.
Este alejamiento empieza a gestarse muchos años atrás cuando, después de probar las mieles del presupuesto, las élites locales de Acción Nacional comenzaron a encerrarse en sí mismas dejando de percibir a la institución como instrumento de la sociedad, tornándose incapaces de analizar y asimilar las observaciones de ésta; y llega a su punto crítico en el momento en que se piensa que es necesario recurrir a prácticas corporativistas para mantenerse en el poder, lo que provoca una crisis que detona la pérdida de la unidad, después de realizar sus elecciones internas para elegir candidato al gobierno del estado en diciembre de 2006; todo lo cual se refleja en una campaña hueca de sustancia democrática, que es atizada por protagonismos revanchistas, lo que, finalmente, trae como consecuencia la pérdida de las elecciones.
Quizá -inexplicablemente -, una parte de los ciudadanos no sea tan exigente con otras entidades políticas en materia de principios democráticos, pero no hay que soslayar que la oferta política del Partido Acción Nacional siempre ha tenido como base el irrestricto respeto a los valores democráticos, de modo que al percibir la sociedad su conducta en sentido contrario se pierda, juntamente con el gobierno, la credibilidad en la institución y, por ende, la confianza en la misma.
Apatía democrática.
Consecuencia de lo anterior es la frustración de un sector importante de la sociedad, que desemboca en la apatía ciudadana, la cual viene precedida de tres elementos: primero desilusión, luego desánimo, y finalmente desinterés en los asuntos políticos y, tal vez, hasta en el avance democrático.
Esta apatía ciudadana se manifiesta de varias maneras:
1. Apatía propiamente dicha, es decir, se opta por la no-participación.
2. Desesperanza (pesimismo): se llega a pensar que las cosas nunca van a cambiar por más esfuerzos que se realicen.
3. Decepción con esperanza: es el entusiasmo irredento que permite pensar que, a pesar de todos los errores y fallas observados, siempre habrá un modo de que las cosas sean mejores. Creo que éste es el grupo conformado por el mayor número de personas aunque, por el momento, se encuentran muy confundidas y aletargadas por la falta de un liderazgo confiable que aliente esa esperanza.
A más de lo anterior, surgen actitudes en las que prevalecen factores de conducta social que, en muchos casos, conducen al ciudadano a actuar de los modos siguientes:
1. Acomodo político: es más fácil y conveniente buscar refugio en amistades que forman parte de la renovada burocracia estatal.
2. Temor: se deja de señalar todo aquello en lo que no se está de acuerdo para no quedar mal o por miedo a represalias, reales o imaginarias.
Es conveniente aclarar que no hay que confundir la apatía con el genuino cambio de opinión, favorable a otras organizaciones políticas.
Nuevos Liderazgos.
La mejor -y quizá única - receta para resurgir es promover nuevos liderazgos que vengan a impulsar, con resanados bríos, a su partido y que ayuden a recuperar la confianza de la sociedad, los cuales deberán presentar, entre otras, las siguientes características:
1. Que representen los principios y valores democráticos.
2. Que tengan reconocida autoridad moral, con base en su comportamiento personal.
3. Como su nombre lo indica y aunque suene a perogrullada, que sean liderazgos nuevos, esto es, frescos, diferentes, y que logren conjuntar juventud con experiencia.
4. Que releven a los anteriores, no que sean sus secuelas o comparsas, es decir, que den paso quienes tengan que hacerlo.
5. Que se forjen en el esfuerzo y el servicio, no con base en dádivas o repartos de cargos partidistas o gubernamentales pues, cuando así se procede, los liderazgos se vuelven ficticios a los ojos de una gran parte de los ciudadanos.
6. Que sean un enlace con la sociedad, para la consecución del bien común.
7. Que sean humildes, para que mantengan la sencillez a pesar de los halagos que, generalmente, acompañan a los cargos.
Estos nuevos líderes serán los encargados de renovar la esperanza al inspirar de nueva cuenta, con su desempeño y comportamiento ejemplares, la confianza de la ciudadanía para hacer renacer, en la parte de la sociedad que los ha perdido, el ánimo, su interés en la política, y volver a lograr la participación ciudadana.
Al efecto, me permito sugerir que, así como ya han elegido -anticipadamente - su Comité Directivo Estatal, consideren la procedencia de hacer lo mismo con el Comité Municipal de Mérida, lo antes posible, para lo cual sería necesario que se den a la tarea de seleccionar como candidatos a dicho comité, a miembros distinguidos que estén a la altura de las actuales circunstancias.
Así mismo, mucho ayudaría que, para verificar el desarrollo de todo este deseable proceso, inviten a la sociedad a participar a través de observadores electorales externos que supervisen y puedan avalar todo el procedimiento, pues así como ustedes los han exigido en el pasado para las elecciones externas, hoy se los solicito a ustedes, como parte de la sociedad interesada en los procesos internos de los partidos que, como es por todos sabido, son entidades de interés público.
Plan Estratégico.
Para lograr los fines anhelados, será necesario que sus nuevos líderes, en conjunto con todos los miembros, elaboren un plan estratégico a cuatro o cinco años, que defina objetivos también estratégicos. Igualmente se deberá enumerar un listado de acciones a realizar, acordes con el plan y los objetivos señalados.
En apoyo a lo anterior, y únicamente como vía de ejemplo, me permito hacer las siguientes sugerencias:
1. Renovar el padrón de militantes.
2. Actualizar sus Estatutos y Reglamentos y hacer efectiva su estricta aplicación, de manera que fomenten el sentido de pertenencia de los mismos integrantes y la sana competencia interna, para conjurar eventos de desintegración.
3. Alentar la unidad del partido, eliminando los privilegios de grupo.
4. Fomentar el desarrollo de nuevos liderazgos.
5. Efectuar, bajo el escrutinio de observadores ciudadanos, las elecciones de sus Consejeros Estatales así como de sus Comités Directivos Estatal y Municipales, para hacerlas más transparentes, y evaluar la conveniencia de realizar procesos abiertos a la sociedad para elegir los candidatos a cargos públicos.
6. Proporcionar permanentemente capacitación doctrinaria para inducir, en sus militantes, la conciencia del comportamiento ético y la del servicio a la sociedad antes que el futurismo político personal.
7. Reposicionar la imagen del partido.
8. Propiciar la inclusión de nuevos miembros y la integración de un auténtico voluntariado, así como el fortalecimiento de sus comités municipales.
9. Promover la participación ciudadana ejerciendo en la práctica la subordinación de la política a las necesidades de la comunidad.
10. Eliminar el partidismo en el ejercicio de la administración pública y privilegiar la cultura de los acuerdos políticos.
11. Propiciar la transparencia y rendición de cuentas comenzando por su aplicación en el propio partido.
12. Exigir eficiencia y eficacia a las autoridades comenzando por las emanadas de sus propias filas.
Partido y sociedad.
Hoy, estamos reunidos con ustedes para participar en este ejercicio cívico, en el que vemos lo que puede ser el inicio de una nueva oportunidad para el PAN de retomar el camino de apertura a la sociedad, y exponer lo que, a nuestro juicio, ella espera de su partido. Por esa razón estamos respondiendo a sus demandas de información y participación ciudadana.
Ahora bien, en este intercambio de ideas, me gustaría que nos respondieran -a la sociedad - las siguientes preguntas:
1. ¿Qué están dispuestos a hacer ustedes mismos por su partido?
2. ¿Qué plazo debemos esperar para ver resultados concretos sobre los planteamientos que les hemos hecho?
3. ¿Qué calidad de candidatos presentarán para las próximas elecciones?
En resumen, estimados militantes panistas, sin ambages ni rodeos, ¿hasta dónde están dispuestos llegar para hacer real el cambio que la sociedad demanda a su partido?
Conclusiones.
1. Hoy, más que nunca, se comprende que no importa perder las elecciones si se mantiene la confianza de la sociedad, quien demanda partidos fuertes que, por sus cualidades, se hagan acreedores del reconocimiento de los ciudadanos.
2. Lo que está en juego es la credibilidad, pero no sólo en su partido sino, por encima de eso, en que se puede realizar la gobernanza en mejores términos de los que hemos visto.
3. La solución a los problemas locales de su partido será lenta y exigirá mucha congruencia, constancia, sacrificio y perseverancia, pero quizá pueda ser un poco menos difícil de lo que parece a simple vista pues únicamente se necesita retornar a lo básico, a través de tres acciones fundamentales por parte de ustedes:
i) aplicar siempre los principios y valores democráticos que dieron vida y vigencia al Partido Acción Nacional.
ii) considerar al PAN como un instrumento de la sociedad, sin ver al partido como un fin en sí mismo, y
iii) actuar institucionalmente, anteponiendo el bien de la sociedad a los intereses personales o de grupo.
Se dice fácil pero es lo que, recientemente, no se logró consolidar como partido, aunque sería injusto dejar de reconocer que sí lo han sabido conseguir, y con creces, de manera especial 40 años atrás, cuando supieron desempeñarse como autoridad ejemplar, sin perder a su partido, en aquellos tiempos en los que ser demócrata era casi sinónimo de ser mártir.