Como todos sabemos, 2010 trae consigo la
celebración del bicentenario de la Independencia de México y el
centenario de la Revolución Social Mexicana, lo que ha motivado la creación de
diversas instancias político-sociales para la conmemoración
respectiva.
Sin embargo, creo que muchas de ellas representan
acciones vacías y simuladoras, que en vez de acudir al intelecto del ciudadano,
pervierten la fecha a manera de cortina de humo que esconde muchos de los
problemas que tenemos como sociedad, de tal forma que los grupos que detentan el
poder nos mantengan anestesiados sobre nuestra propia realidad (y eso que ya
existen muchas dosis de dormilonas en los medios de comunicación).
Una de las acciones más polémicas que forma parte de las
actividades festivas es la extracción de las partes óseas de algunos héroes
patrios para su investigación y exposición en Palacio Nacional, y yo no puedo
dejar de preguntarme para qué demonios están haciendo esto, parece broma, pero
no vaya a ser que resulte que los huesos no son lo que pensábamos y entonces sí,
a sentarnos a llorar.
Que también se prepara una cantidad nunca antes de vista
de juegos pirotécnicos por toda la nación, lo que no me desagradaría si viniera
acompañado de otro tipo de actividades que realmente valieran la pena como para
gastarse muchos millones de pesos, tales como el fomento deportivo, apoyo
extraordinario para la investigación académica, las becas "bicentenarias",
etc.
En mi opinión, lo que realmente debe preocuparnos es que
lo que estamos haciendo para reflexionar acerca de la clase de país que somos
200 y 100 años después es casi nulo, y tampoco veo muchos espacios de análisis,
debate y convergencia de proyectos de la clase de país que aspiramos a ser, y
ésa debiera ser nuestra principal preocupación, analizar ¿quiénes somos?, ¿hacia
dónde vamos?, ¿qué necesitamos hacer para llegar ahí?
Somos un país tremendamente desigual, ¿porqué no
aprovechamos la conmemoración para enmendar el error?, por qué no utilizar la
fecha como detonante de un verdadero pacto nacional que garantice la rendición
de cuentas del gobernante, que permita el acceso del monitor ciudadano a las
esferas de gobierno, que lleve justicia elemental a las comunidades más
marginadas de nuestra sociedad.
Iniciativa México me parece un buen espacio de opinión y
análisis, pero que nace viciado ante los ojos de la sociedad por ser un proyecto
lanzado principalmente por uno de los sectores más repudiados, el del monopolio
televisivo. ¿Porqué no dejarle el liderazgo de dicho proyecto a las asociaciones
civiles?, ¿acaso no les funcionaría mejor?
¡Me provoca náuseas el spot de Javier Aguirre alentando
el civismo ciudadano y el amor por nuestro país! Si es el mismo tipo que semanas
atrás dejó bien en claro que está contando los minutos para huir de aquí, de un
país jodido que no desea como patria para sus hijos. ¿Realmente no había
personalidades con auténtica credibilidad y reconocimiento social que motive a
los mexicanos? ¡Es el colmo! En México hay millones de mujeres heroínas que se
parten el alma como madres solteras, trabajando hasta dos turnos para poder
mantener a sus hijos, ellas son, y por mucho, verdaderos motivadores para
redoblar esfuerzos en nuestra comunidad. ¿Y qué va a pasar con la credibilidad
de la Iniciativa cuando acabe el mundial y Aguirre tome el primer vuelo a Miami
para reunirse con su familia y regresar a España?
No señores, la credibilidad, la confianza, el estímulo
que debiera impulsar la reflexión ciudadana no puede ser rehén de grupos
elitistas, de personalidades rechazadas, de consorcios viciados.
Para celebrar el bicentenario de nuestra independencia,
para conmemorar el centenario de la revolución, es necesario analizar el pasado,
la historia y sus causas. ¿Qué significa la libertad?, ¿Qué significa la
democracia y el respeto a las libertades?, ¿las tenemos?, ¿cuántos mexicanos
viven en pobreza extrema?, ¿cuál es la calidad de nuestra educación, y quiénes
realmente pueden acceder a una educación de primera?
2010 debe ser el año de la conciencia, de la
autocrítica, del inicio de una verdadera lucha ciudadana por enmendar el rumbo,
no más jueguitos luminosos vacíos, 2010 debe motivar a la sociedad organizada a
converger en un proyecto que de rumbo a la nación que queremos construir.
¿Queremos vivir en paz?, ¿queremos gobernantes honestos?, ¿queremos una nueva
economía?, entonces, Bicentenario es reflexión, Centenario es definición. ¿En
qué nos hemos convertido? Mérida, Yucatán, Junio de 2010.
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