Soy
un apasionado del conocimiento y la lectura. Con mucha frecuencia visito la
biblioteca. Y a veces, en mis sueños más locos he imaginado una biblioteca
totalmente modernizada, donde en un solo lugar se concentre una amplia gama de
herramientas y servicios para poner la cultura y el conocimiento al alcance de
toda la población. Sueño con que este recinto, además de brindar el servicio
tradicional y los acervos físicos, dé una cobertura tecnológica total y sin
restricciones. Con esto quiero decir que efectivamente pueda llevarse a cabo la
fusión entre lo tradicional y lo moderno. Por ejemplo, el periódico mural,
confeccionado artesanalmente, sea sustituido por una pantalla de plasma donde
pueda exhibirse con recursos multimedia, todas las efemérides del mes; que se
disponga de cabinas donde puedan los usuarios acceder a películas, música y
documentales en todos los formatos con un excelente equipo de audio y video;
que se coloquen "tablets" donde se "carguen" revistas, periódicos y una
extensa colección de libros, y que exista un módulo de servicios digitales
donde se brinde acceso a equipo de cómputo e internet, escaneos, impresiones,
con máquinas nuevas y poderosas, y que cada cierto tiempo se cambien por las últimas
que salgan al mercado; y el equipo sustituido (que no estará del todo obsoleto)
se done a personas de pocos recursos...
Algunos dirán que esto ya existe, y si, en cierta medida lo hay, pero no
como yo soñaría o quisiera o debería ser. Pongamos de ejemplo el "Módulo de
servicios digitales" de la Biblioteca Central "Manuel Cepeda Peraza" que para
decirlo francamente está muy por debajo de su capacidad de funcionamiento. En
pocas palabras es ineficiente y está lejos de llegar a cumplir el objetivo para
el que fue creado. Y es que a este lugar acuden personas de toda clase, desde
estudiantes, maestros, artistas, escritores y hasta extranjeros. Y es un poco
deprimente lo que se puede encontrar: de diez máquinas existentes, solo funcionan
tres (las más nuevas, que tienen ya unos años); esto hace que los usuarios
tengan que esperar demasiado tiempo para que se desocupe una computadora para
poder trabajar o que simplemente ya no haya máquinas disponibles con el
consecuente perjuicio para el usuario. El servicio de internet es inestable, se
corta en muchos momentos; la impresora no funciona o saca impresiones con
manchas; los ventiladores no funcionan y ni que decir de los aires acondicionados.
También se puede notar que no hay un encargado especializado para esa área,
sobre todo en las tardes, donde la persona que ocupa el puesto parece siempre
de mal humor si no es que aburriéndose de lo lindo. Y lo peor del caso es que
esta situación no es nueva, pues calculo
tendrá más de un año, el mismo tiempo que me quede sin computadora y tuve que
utilizar los servicios del módulo. De hecho, los problemas de la biblioteca
Central no son solo en este sector, se extienden también hacia el personal y el
inmueble. Desde la entrada, donde un joven escuchando música apenas se puede
poner de pie para guardar las mochilas de los usuarios hasta la fila de
basureros que en días de lluvia están dispuestos en plena sala para evitar que
las goteras hagan de las suyas. Si uno pregunta la razón de éstas situaciones,
la respuesta es la misma de siempre: "ya se pasó el reporte".
Por otra parte, la "Biblioteca virtual del Olimpo", que aunque tiene de
todo y brinda un buen servicio, de biblioteca no tiene nada. A este centro virtual acuden estudiantes y es
un vínculo para que los que están buscando trabajo puedan hacer e imprimir su
currículo y otros documentos de forma gratuita. Aunque las máquinas se ven y se
sienten obsoletas aun desempeñan un buen trabajo y son de bastante ayuda. Pero
hay un detalle y que en mi opinión es algo que en estos tiempos es increíble
que pueda suceder: en ésta biblioteca virtual uno no puede acceder al chat ni
mucho menos a redes sociales. Es bien sabido que éstos recursos mal utilizados
son un desperdicio de tiempo y un distractor poderoso para los estudiantes,
pero también son una herramienta indispensable y básica para la comunicación y
el trabajo. Por ejemplo, si algún emprendedor quisiera utilizar los servicios
digitales de la biblioteca virtual para promover su negocio en redes sociales o
contactar por chat a un posible cliente, simplemente no va a poder porque está
prohibido y hay personal dispuesto para vigilar que no se abra el "face",
limitando así la capacidad de estas herramientas. Aparte que no puedes ver
videos, ni usar audífonos y si necesitas descargar un documento o un libro de
determinada página a veces es imposible porque la página está bloqueada. Y por
eso digo yo que si no se puede acceder libremente a cultura ni a conocimiento,
el sitio no debería llamarse biblioteca.
Hay
presupuesto para tantos temas: pasos deprimidos, sueldos de diputados,
elecciones y mil cosas que en verdad no tienen la misma importancia, ni
urgencia. ¿Dónde está la inversión para
la tecnología, para la cultura, y todo eso tan útil para erradicar la
ignorancia y que nos hace crecer, ser libres y ser mejores personas?
Se
habla mucho del fomento a la lectura y pienso que una forma extraordinaria para
llegar y hacer impacto a los lectores nuevos y del futuro, es haciéndola más
atractiva apoyándose en las nuevas plataformas digitales, que en última
instancia no reemplazarán jamás al libro, sino que lo harán evolucionar y
servirán de complemento.
Sin embargo tengo que agradecer mucho a estos dos organismos mientras
estuve sin máquina. Ya que sin ellos no hubiera podido hacer mi trabajo. Aunque
no por ofrecer un servicio gratuito se debe caer en el error de descuidar la
calidad del mismo. Los responsables de otorgar recursos a dichas instituciones
podrían y deberían ponerse las pilas para hacer más grata, más ágil, más
provechosa y completa la experiencia de los usuarios.